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¿Por qué estudiar una maestría es tu peor inversión?
Autor: Javier Viteri
¿Por qué estudiar una maestría es tu peor inversión?
Antes de empezar, quiero dejar muy en claro que este post es mi análisis personal basado en mi experiencia como administrador de talento humano en el mercado laboral de mi país. De todas maneras, prometo realizar un análisis lo más claro, argumentado y objetivo posible. Recalco una vez más que esto es solo mi opinión y criterio personal. Disfruta la lectura ;) 

Recuerdo muy bien mi primera pasantía en una empresa de mi ciudad en el departamento de talento humano. Ayudaba en los procesos de selección y un día me tope con la necesidad de cubrir una vacante para un cargo de asistente administrativo con un sueldo de 600 dólares, requisitos mínimos de formación y experiencia. Para mi sorpresa postularon más de 300 personas pero lo que más llamo mi atención fue que dos chicas de no más de 27 años postulaban a esa vacante a pesar de tener títulos de PhD obtenidos en el extranjero.

“Es que la cosa esta jodida” decían los compañeros de trabajo y muchos de mis amigos cuando les contaba este asunto que me generó tanta sorpresa. “Es que no hay trabajo y toca buscar en lo que sea” era otra de las respuestas que escuchaba. Pero cuando analice una vez más sus hojas de vida todo encajo: Ninguna de las dos señoritas tenia la más mínima experiencia laboral. Se habían dedicado solo a estudiar y llenarse de títulos profesionales y capacitaciones pero descuidaron el otro pilar de las competencias “duras”: la experiencia
Antes de entrar a profundidad en mi análisis de porque no es buena idea invertir en una maestría quiero hacer un breve razonamiento sobre la educación superior.

La idea de la educación universitaria tradicional se reafirma con la primera revolución industrial, donde los dueños de las empresas necesitaban contratar mano de obra calificada para que la cadena de producción continuara y así la sociedad mantuviera todos los engranes aceitados y funcionando a la perfección. Trabajo, ingresos, consumo, demanda, y vuelve el ciclo. En algún punto, la idea de que para ser exitoso y tener un trabajo envidiable era producto de obtener un título universitario caló tan bien en el sistema que los jóvenes empezaron a buscar la manera de llenar su hoja de vida de títulos certificados que los diferenciaban de la competencia a la hora de pelear por una vacante.

Lógicamente, el otro actor de esta transacción no fue indiferente ante esa realidad y como buen negocio creó una necesidad que podía venderse bien y muy caro: las maestrías.

“No comprometas tu futuro, estudia tu maestría con nosotros”, “¿quieres ser alguien en la vida? Aplica ya a nuestra nueva maestría”, “duplica tus ingresos con este master en negocios”.

Llevo ya varios años trabajando de manera directa en la gestión del talento humano en las empresas, y hasta este día, no he visto una sola persona que gane más por el hecho de tener una maestría. 

Y en mi país estudiar una maestría relativamente “accesible” tiene un promedio de 12 mil dólares. Dinero que bien puede alguien usar en montar su pequeña empresa, y aunque fracase, habrá adquirido el triple de conocimiento y experiencia que lo que otorga estar sentado en un pupitre absorbiendo el conocimiento y experiencia de segunda mano de alguien que en muchísimos casos ni siquiera lo ha intentado.

Nos han vendido la idea de que invertir en aprendizaje siempre es algo bueno ¿verdad? Pues a mi manera de ver las cosas, no toda inversión en conocimiento es una inversión inteligente. Como en toda transacción financiera, hay variables que analizar. 
En mi caso, prefiero pagarle a Tony Robbins 2 mil dólares para que me de la caja de herramientas para montar un negocio rentable basado en mis talentos y que además me enseñe como usar esas herramientas en 30 días a pagar 12 mil dólares para que en 2 años diferentes profesores me den teoría sobre lo que funcionaba hace algunos años para adquirir un buen puesto y escalar en una empresa. 

Si tienes un titulo profesional, debes asegurarte de ser tu quien respalde tu título, no al revés. Deja de llenar tu hoja de vida con cursos teóricos que ningún reclutador de personal siquiera se llevará la molestia de analizar y comienza a buscar la mejor manera de obtener conocimiento actual, y muchas veces gratuito que acelere tus capacidades.

Mira a los grandes genios del mundo: muchos de ellos crearon sus imperios sin tener un título universitario porque no estuvieron condicionados por la manera tradicional de hacer las cosas, no tenían implantada en su cabeza una idea de cómo y por donde debían ir, sino que crearon el mundo a su manera y gusto. 

Invierte en ti, invierte en tu felicidad, invierte en tu salud, invierte en viajar, y si vas a invertir en formación, invierte en formarte con los mejores, te aseguro que hay alguien experto en tu temática con un curso práctico que venderte que te dará mil veces más valor que una maestría.

A la mayoría le chocará esta realidad. Pero si tu llegaste hasta aquí y de alguna manera resonaste con este post, felicitaciones, no eres de la mayoría.

Construye tu leyenda.

Javier Viteri


Soy Javi Viteri, me dedico de manera profesional a la gestión del talento humano, profesión que elegí por mi vocación de ayudar a las personas a obtener un trabajo pleno y gratificante. Me declaro como un apasionado y estudiante de por vida del comportamiento y la mente humana, porque estoy seguro que en eso está la clave para obtener cualquier cosa que alguien se proponga.

Si me lo permites, te quiero ayudar a encontrar, explotar y monetizar ese súper poder que tienes dormido en tu interior
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